4 de abril de 1984 ... creo ...
Al pasado o al futuro, a una era en que el pensamiento sea libre, desde la era del Gran Hermano, desde la era de la policía del pensamiento, el hombre muerto os saluda.

Mi música

martes, 24 de febrero de 2009

Y entonces, apareció ELLA

Tras años de buscar en vano la felicidad, el alma enmudeció y cesaron las palabras. El miedo y la soledad habían conquistado cada resquicio de mi cuerpo tras duras batallas libradas con el paso del tiempo desde que mi mente alberga recuerdo alguno.
El sol, eclipsado por un mar de dudas y dolor se declaró en huelga, pues sus rayos, antaño claros, habían perdido la fuerza que poseían y que era fruto del valor y las ganas de tirar hacia delante.
El cuerpo, encorvado por el peso excesivo de los acontecimientos, apenas era capaz de mantenerse en pie. Al fin y al cabo, el capataz de toda la nave trataba de hallar, sin resultados, una escalera que impidiese una caída en barrena previamente anunciada.
El abismo de la depresión se encontraba de nuevo a un solo paso. La fortaleza inamovible de mi mente se tambaleaba, las puñaladas siempre atacan a los cimientos.
Deje que pensara el tiempo, una vez que tocas fondo solo queda ir hacia arriba, y así fue.
Comencé a camina de espaldas al abismo, sin dejar de mirarlo para tener claro donde estaba y tomar 1 camino que me alejara de él de una vez por todas.
Día a día, pasito a pasito, conseguí alejarme hasta llegar a un cruce de caminos. Allí debía elegir donde ir, me sentía preparado para tomar uno, preferiblemente corto. Pero como la precipitación ha sido una de las causantes de que haya fallado tanto a lo largo de mi vida, me senté, y allí sentado esperé a que apareciese algo que realmente mereciera la pena.
Y entonces apareció ELLA, casi por casualidad, en mi vida.
Mis ojos se posaron en aquella desconocida, a la cual me presenté casi instintivamente, como buscando una excusa para besar su rostro y aspirar su aroma.
Pasaron los minutos, los cuales hubiera deseado que fuesen horas, mi mirada había encontrado un gran lugar para posarse, aunque mis palabras no se aliaron con ella para poder besar sus oídos y escuchar la dulce melodía de su voz.
Mi mente, la cual parecía haberse despertado tras 3 meses de inactividad y pensó:

- Quizás sería un buen camino corto que coger.

Pero se marchó, al menos por aquel día. Mi cuerpo intentó impedirlo saltándose las leyes de la física y permitiéndome girar el cuello para no dejar de mirarla hasta que no fuera completamente necesario. Volvió a sonar una voz en mi cabeza:

- Quiero reflejarme en sus ojos

Mi alma permanecía sentada en el claro en el que se cruzaban todos los caminos habidos y por haber, situado frente a aquel que significaba cuidar de ella el tiempo que me permitiese.
Pasaron los días y de vez en cuando me era posible contemplarla, ensimismado siempre en el mismo pensamiento:

- Quiero reflejarme en sus ojos

Cada día que pasaba cerca era un nuevo descubrimiento; primero observé que el espejo en el cual me quería reflejar era hecho del color y la forma perfectos. Más tarde, que el frasco que contenía la esencia de su ser había sido tallado por las manos de un artista sobre el material más preciado del mundo. Por último vi como el lenguaje de su alma empequeñecía la más perfecta obra de arte jamás vista y que el sonido de su voz era la canción más bonita del mundo.
Llegó un día, hoy justo 3 meses atrás, postrado ante ella, usando todas mis fuerzas para levantar la cabeza que caía hacia abajo, fruto de la vergüenza de quien observa la perfección hecha persona delante suya.
Alcé la mirada y por fin, pude verme reflejado en sus ojos. Ahora mi mente repetía otra consigna:

- Quiero probar la miel de sus labios

Tras conseguir tenerla entre mis brazos y comprobar que encajaba como pieza de relojería suiza, sonreí, volví a contemplar sus ojos y fui acercándome poco a poco, con miedo de no estar a su altura y ser rechazado.
pero casi sin darme cuenta, nos habíamos fundido en un beso, y la miel de sus labios era el sabor más dulce que jamás había probado.
Mi alma se levantó y comenzó a andar el camino a tu lado, con miedo, temiendo que la tenue luz que lo iluminaba se apagara y se viera deambulando por la hierba que lo rodeaba.
El tiempo seguía corriendo, el sol que lucía en nuestro camino comenzaba a fortalecerse, y el horizonte que marcaba el fin del camino cada día se encontraba más lejos.
Y comprendí que la luz que nos alumbraba no era más que el reflejo de tu mirada y tu sonrisa.
Y que el horizonte, por mucho que se camine, nunca se puede alcanzar.
Pero sobre todo, escuché como mi mente empezó a gritarme a cada instante:

- La cuidaré durante todos los días de mi vida

Miré hacia atrás durante un instante y sonreí al comprobar que el camino que he tomado contigo se encuentra justo en sentido contrario al abismo, en dirección a la felicidad más completa que puede haber en el mundo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...
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Curiosa_inocencia dijo...

Resbala el piso!

Os carcome la bilis joe, si no os gusta no entréis :)

Que lo que me jode es que siempre firmáis en entradas QUE NO OS VIENEN NI OS VAN. Ésto va para Cris y PUNTO.

Aviso, próximo comentario que no me guste me pongo a sacar trapos sucios. Y sabéis que es lo mejor? que si encima contestáis, os lo borro, democracia mis cojones

Anónimo dijo...
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Curiosa_inocencia dijo...

Mira como lo borro