Se acercó hacia ella, despacio, ya se encontraba cerca y no quería asustarla. La observó, le encantaba mirarla sin que ella lo supiera, sin cohibir sus gestos, sin alterar su mirada.
Ella estaba fumando, portaba una libreta, y sus oídos quedaban cubiertos, como era costumbre, por unos cascos de los que solía emanar alguna balada que intentaba explicar lo que era el amor.
Por fin, la mirada fue devuelta, ella sonrío, a él le temblaron las piernas al verlo. Se acercó a ella, y dándole 2 besos, uno por mejilla, sintió que era el hombre más feliz del mundo.
Comenzaron a hablar:
Él: Buenas, que casualidad vernos por aquí, ¿verdad?
Ella: Sí, es curioso. He venido porque necesitaba dar una vuelta. ¿Tú qué haces por aquí?
Él: Me encanta éste sitio, se está muy tranquilo.
Ella: La verdad es que sí, ¿vas ahora a algún sitio?
Él: No me esperan en ninguna parte
Ella: ¿Damos una vuelta?
Él: Encantado
Siguieron andando, con una cierta distancia por el miedo a querer cogerse de la mano. Hablaron duante todo el camino sobre todo y sobre nada, conociéndose más, y dejándose claro que estaban hechos el uno para el otro.
Llegaron a una llanura verdosa, cubiera de césped, se sentaron bajo un árbol, frente a 6 palmeras que dibujaban una estrella. Allí, prosiguieron su conversación.
Él: Y tú, ¿ A qué le tienes miedo?
Ella: Jo, es que me da vergüenza, primero dímelo tú
Él: "A no pasar el resto de mi vida contigo" - pensó - A sentirme solo ... te toca
Ella: ... A las tormentas ...
La abrazó, le pareció el momento más adorable de su vida, no era solo lo que había dicho, sino como, y con que rostro.
Con ella entre sus brazos no existía el dolor, la tristeza o el llanto, todo tenía mucho más brillo del real.
Se separaron, y al separarse, se miraron a los ojos, fueron acercándose poco a poco, hasta que sus labios, por fin, se habían juntado.
Él cogió su cintura, ella tocó su rostro, tenía las manos frías, pero a él eso era lo que menos le importaba en aquel momento.
Sobraron las palabras, dejaron paso a miradas, caricias, abrazos y besos. Y así, casi sin darse cuenta, supieron que se querían, pero no como la mayoría, ellos se querían de verdad.
Uno +
Hace 1 semana



2 comentarios:
Qué cagona que le dan miedo las tormentas :P
Que cagona no, que adorable :)
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